BOXEADOR RUSO MAXIM DADASHEV MUERE TRAS PELEA CON EL PUERTORRIQUEÑO SUBRIEL MATÍAS


El púgil ruso Maxim Dadashev finalmente perdió la más importante de sus peleas. Su lucha y la de los médicos contra la muerte duró cerca de ochenta horas. Este martes por la mañana dejó de existir como consecuencia de las lesiones cerebrales sufridas en la derrota por nocaut en el undécimo asalto ante Subriel Matías, el viernes por la noche en el MGM National Harbor de Oxon Hill.

La presente columna aborda las consecuencias de su muerte, pero es también un documento asociado a otros trabajos editoriales de ESPN Digital donde nos ha tocado referirnos al mismo tema. Esta dividida en tres tópicos esenciales con un enlace directo a cada uno de ellos.

En boxeo, un deporte plagado de tragedias como la del púgil ruso, la historia reciente ha enseñado que no siempre las consecuencias que determinan una muerte en el ring, nacen precisamente en el ring. El informe médico suele ser certero a la hora de establecer la razón de una muerte, pero le faltará siempre información sobre los muchos caminos que pudieron llevar a ese desenlace.

Por lo pronto, además del infortunado pugilista, esta muerte causa otras víctimas asociadas a un episodio que nadie sabe si se pudo evitar, nadie sabe si fue apenas un accidente, nadie sabe si hubo errores humanos involucrados ni nadie sabe si los procedimientos de auxilio inmediato se cumplieron respetando los manuales médicos pertinentes.

Sin embargo, hay algo que sí todos sabemos: las precauciones previas elementales siguen ausentes en el boxeo profesional. Y ese es el dramático llamado de auxilio que les envía la muerte de Maxim Dadashev a la consciencia de quienes administran y promueven este deporte. Porque en esta, como en otras desgracias parecidas, hay un error que se sigue cometiendo antes de cada combate, tanto en el seguimiento como en la evaluación de la anatomía cerebral de cada púgil.

Aún en este caso, se suma otro posible error. Basta ver el video de la pelea para constatar que también hubo una posible omisión en la asistencia médica del púgil después del combate. Pero vayamos por partes.

 

El entrenador de Maxim Dadashev, Buddy McGirt, confesó que primero pensó en tirar la toalla en el noveno asalto, hasta que lo hizo en el undécimo. Scott Taetsch/Getty Images

 

La recurrente necesidad de un verdadero control previo

El boxeo tiene controles y exigencias previas a cada pelea que buscan prevenir desgracias. Sin embargo, el problema parece ser otro: los tiempos requeridos para cumplir con ese requisito van a contramano de lo que establece el sentido común. Algo que quizás, podría determinar la vida o la muerte de un atleta.

¿Acaso hay alguien que pueda garantizarnos que el púgil fallecido llegó enteramente saludable a esta pelea? ¿Hay alguien que pueda tener absoluta certeza de que fueran los golpes recibidos en el ring los que causaron las lesiones mortales y no otros posibles golpes recibidos en el cráneo en las horas previas al combate?

El tema es tan importante, son tantos los involucrados en ese universo de inacción y de toma de medidas drásticas, que necesariamente la muerte de un obrero del ring nos lleva a preguntarnos si no se hace necesario establecer de manera urgente leyes rígidas que cambien drásticamente las actuales normas de prevención.

En nuestra serie Los Kilos Mortales del Boxeo, donde investigamos la fragilidad del sistema de protección a la salud de los púgiles, los profesionales entrevistados coincidieron en la existencia de un dramático vacío en la prevención de desgracias debido a la falta de controles a la salud cerebral de los atletas en las horas previas a cada combate.

Tal es así que uno de los descubrimientos de esa investigación, precisamente, tuvo que ver con un caso similar: el de la muerte del boxeador mexicano Oscar ‘Fantasma’ González. El mundo del boxeo siempre mantuvo la sensación que los esfuerzos para dar el peso, previo a su combate del 1 de febrero de 2014, crearon las condiciones para su muerte en el ring. Sin embargo, cinco años después supimos que en la semana de su pelea, González había sufrido un accidente carretero que le causó un traumatismo cerebral, por el cual hasta estuvo internado en un hospital, accidente que pasó desapercibido a los controles y que perfectamente pudo ser causa indirecta de su deceso.

Para confirmar datos que me permitieran elaborar esta columna me puse en contacto con dos reconocidos entrenadores de varios campeones mundiales (uno mexicano y el otro cubano). A los mismos pregunté si hubo algún cambio reciente en los exámenes que permitan descartar lesiones cerebrales de los pugilistas. En ambos casos, los profesionales confirmaron que solamente se siguen cumpliendo los habituales chequeos obligatorios cada seis meses y la exigencia de chequeos documentados a la hora de firmar los contratos, además del examen visual a la hora del pesaje. No obstante, ellos confirmaron que efectivamente no existe ninguna prueba obligatoria que permita detectar alguna lesión o problema cerebral que pueda ocurrir en los días u horas previas a cada pelea.

Recurriendo a una información surgida de nuestra investigación, en el año 2002, poco tiempo después de la muerte del boxeador panameño Ricardo ‘Rockero’ Alcázar, la célebre neuróloga de Las Vegas y cofundadora de la VADA, Dra. Margaret Goodman, dijo en su momento que “Nevada comenzó a requerir resonancias magnéticas previas a cada pelea no sólo como seguridad sino para asegurar que un boxeador no entrara al ring de boxeo con una condición potencialmente letal”. Sin embargo, aquella muerte y otras ocurridas bajo circunstancias similares, no han impulsado esos cambios reclamados.

 

Pese a su estado, Maxim Dadashev abandonó el cuadrilátero por su propio pie, algo que provoca dudas sobre la forma en que recibió los primeros cuidados. Captura de Pantalla

 

¿Hubo error en la atención médica inmediata a Dadashev?

En la entrevista realizada el pasado mes de abril para la serie Kilos Mortales, al neurocirujano panameño Francisco Sánchez Cárdenas le preguntamos si notaba que existiera necesidad de mejorar el primer auxilio, el que se suministra sobre el mismo cuadrilátero, a cada púgil accidentado.

A esa pregunta, el reconocido especialista dijo que, “en los traumas craneoencefálicos hay una fase posterior que siempre estará presente y es la inflamación postraumática. El cerebro se inflama y al estar encerrado en una cavidad rígida como es el cráneo no tiene espacio, como si lo tiene un hematoma en otra parte del cuerpo. Definitivamente, si debe haber toda una unidad de recuperación inmediata y la medida más inmediata que se debe aplicar a un traumatizado del cerebro es asegurarle su vía respiratoria”.

En el caso de Maxim Dadashev, por el momento, esta es una pregunta sin respuesta. Al menos en lo que se pudo apreciar en la transmisión televisiva, en ningún momento hay auxilio respiratorio, el púgil ruso debió bajar por sus propios pies del cuadrilátero y se le hizo caminar varios metros en un verdadero vía crucis, hasta que, por fin, cerca de la salida, apareció una camilla en la que fue colocado. Cuando estaba sobre la misma, el boxeador vomitó. Hasta entonces, pasó mucho tiempo, un tiempo en el que, quizás, se pudo agravar el estado general del púgil e incluso hasta aumentar la inflamación del cerebro debido al esfuerzo adicional.

¿Hubo una efectiva supervisión médica a las condiciones de Maxim Dadashev durante los últimos asaltos de la pelea? ¿Fue un error no prestarle la atención inmediata en el ring y allí mismo subirlo a una camilla?¿Fue un error permitirle el esfuerzo de abandonar el cuadrilátero caminando, cuando no conseguía sostenerse en pie?

No podemos responder esas preguntas. Sin embargo, tomando en cuenta el lamentable desenlace, es evidente que el procedimiento médico se encuentra bajo sospecha de omisión y requerirá una explicación por parte de los profesionales involucrados para confirmar o descartar esa posible omisión.

 

Tras la pelea, el rostro de Subriel Matías era fiel reflejo de la sensación agridulce que le causó su victoria sobre Maxim Dadashev Scott Taetsch/Getty Images

 

Subriel Matías, la otra víctima de la tragedia

Detrás de cada muerte en el ring no hay una sola víctima. Son muchas, pero hay dos casos en los cuales el drama es mayor e infinito el sufrimiento. Por un lado, el más importante, la familia del púgil y por el otro, su rival en la batalla, al igual que sus respectivos entrenadores.

Por integrantes del equipo de Subriel Matías, supe que allí la devastación emocional es total y necesariamente dejará secuelas que el tiempo logrará apaciguar pero nunca erradicar. No son pocos los púgiles que cargan de por vida el dolor de ver morir bajo sus puños a uno de sus rivales, uno de sus iguales, un obrero del ring y ese karma es tan angustioso que muchos no consiguen desprenderlo de su pensamiento. Algo que los convierte directamente en otra víctima de la tragedia.

En el caso de Subriel Matías se produce una dramática paradoja que revive la infalible sentencia de este deporte: el boxeo salva muchas vidas, pero también se lleva muchas vidas. Para el boricua, que asumió esta pelea como la oportunidad de su carrera para ir por ese soñado título, el boxeo fue su salvavidas, aquello a lo que se aferró para superar su propia tragedia familiar y el camino recorrido en el pugilismo profesional es prueba fiel de esa resurrección humana.

 

 
por: ESPN Fecha: 24 de Julio de 2019


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