CIENTÍFICOS ESTÁN ARROJANDO ANTIBIÓTICOS AL OCÉANO PARA COMBATIR EPIDEMIA


Para evitar la propagación de una enfermedad marina, científicos de distintas ramas están arrojando antibióticos al océano, de acuerdo a una investigación publicada en Popular Science.

La afección daña a los corales al causarles una decoloración de su superficie. Además, está arrasando con los arrecifes de los Cayos de la Florida, un archipiélago de mil 700 islas en los Estados Unidos. 

COMO TODOS LOS ANIMALES, SE ENFERMAN

Los corales pétreos son fácilmente confundidos con rocas, aunque en realidad son animales. Cada colonia de corales está formada por pequeños pólipos, organismos de cuerpo blando de la misma familia de las anémonas y las medusas. 

 

DECOLORACIÓN, ENFERMEDAD

La decoloración, una aflicción cada vez más común, se produce en las colonias sometidas a estrés térmico (por cambios de temperatura). Éstas expulsan sus coloridas algas fotosintéticas y se vuelven blancas.

Para empeorar su situación, la enfermedad podría ser autoinmune, por lo que las bacterias y los virus marinos también amenazan la supervivencia de los corales.

En 2014, un científico que buceaba cerca de Miami notó algunos corales de apariencia virgen, en donde el tejido muerto se había desprendido recientemente del esqueleto. Fue el primer avistamiento de una nueva condición llamada enfermedad de pérdida de tejido de coral pedregoso.

Decoloración del coral de cerebro. Crédito: Steve Gittings/NOAA

 

OCÉANO EN PELIGRO

La enfermedad se ha expandido por los arrecifes, a lo largo de los condados de Broward y Miami-Dade durante los últimos dos años. El daño ha alcanzado a más de 20 especies, incluidas variedades como el coral cerebro y el de roca, los cuales forman la base del arrecife.

Puede acabar con una colonia de 800 años de edad, del tamaño de un automóvil, en cuestión de semanas.

Además de que los hábitats importantes se desvanecerían, el poder de ruptura de las olas del arrecife disminuiría, dejando a la costa cada vez más vulnerable a tormentas.

Mientras los científicos se apresuraban a evaluar el daño descubierto en 2014, la misteriosa enfermedad comenzó a abrirse paso hacia los Cayos de la Florida, a veces moviéndose 16 kilómetros en un mes.

por: MUY INTERESANTE


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