JESU?S MALVERDE, EL SANTO APO?CRIFO QUE MUEVE MULTITUDES


Amanece en Culiaca?n y los residuos de una escandalosa noche apenas son recogidos por los voluntarios. Botes de cerveza, botellas de licor e incontables colillas de cigarro inundan la banqueta frente a la Capilla de Malverde, que desde la medianoche retumbaba al ritmo de las man?anitas con tambora y acordeo?n.

Se cumplieron ya 110 an?os de su muerte y 50 desde que se erigio? la capilla actual a Jesu?s Malverde, un santo apo?crifo parido de la esperanza del pueblo de a pie, que desde hace algunas de?cadas es patrono del narcotra?fico, ban?ando de oro y sangre, la figura religiosa ma?s popular e importante en Sinaloa.

 

Foto: Cuartoscuro

El festejo comienza desde la madrugada del 3 de mayo, cuando mu?sicos y fieles al culto del santo popular acuden a la vieja capilla frente al Palacio de Gobierno deSinaloa. Todo inicia con las obligadas man?anitas, nunca suficientes para el agradecimiento de sus creyentes.

Cuando el sol dibuja los contornos delos vitrales en la capilla comienzan a llegar ma?s fieles que discretamente van y agradecen los milagros al busto de yeso; una rociada de agua bendita y un beso en la frente son el ritual constante de los visitantes.

Otros tantos tienen un recorrido ma?s pausado tras un largo viaje, piden un favor ma?s, un impulso de fe que les ayude a alcanzar su suen?o. El santo no cuestiona, no juzga y, segu?n los fieles, ayuda sin distincio?n.

Foto: Cuartoscuro

“El hombre nunca me ha fallado, ¿co?mo crees que le voy a fallar yo?”, dice una fiel creyente a los mu?sicos despue?s de pedirles el corrido de Jesu?s Malverde, de los Cadetes de Linares, mientras deja un robusto sobre de dinero en las alcanci?as frente a su efigie.

El desfile inicia. El busto sale en manos del encargado de la capilla, Jesu?s Gonza?lez, hacia la camioneta Ford ya tradicional en este festejo. Las manos de los fieles se estiran para rosar la divinidad de un noble ladro?n.

“A?branle una valla al patro?n, gentes”,vocifera un sujeto de lentes oscuros e incontables collares del santo colgando de su cuello.

Con infinita suavidad colocan el busto en el cofre de la camioneta y la lluvia de licor comienza: whisky y champan?a ban?an la frente de Malverde, efervescencia de fe y folklore en su ma?xima expresio?n.

El camino se vuelve fiesta y la fiesta excesos. El desfile es intocable, todos son amigos, todos son hermanos y nadie juzga al de su derecha, el “gallo” es rolado entre los que se acerquen y la cerveza no deja de salir de la camioneta, asi? como los presentes para los fieles: playeras, paraguas, llaveros y sombreros.

Todo termina co?mo empezo?, con alegri?a y hermandad efi?mera. Culiaca?n termina con el surrealismo y continu?a con su ritmo normal. Malverde vuelve a su capilla, donde cada di?a, au?n sin desfile y verbena, quien alguna vez fuera Jesu?s Jua?rezMazo, salteador de caminos, es venerado y respetado.

por: El Sol de Puebla Fecha: 13 de Mayo de 2019


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