EN EL EIBAR-VILLARREAL, LOS PORTEROS NO HACEN REGALOS DE REYES


A Miguel Gallastegi, un pelotari de Eibar que murió esta semana con cien años, le llamaban Hércules. En Ipurua, uno de los templos del deporte eibarrés, se guardó un minuto de silencio en su memoria. El otro coliseo deportivo de la localidad armera es el frontón Astelena, catedral de la pelota, el escenario preferido de Gallastegi y que en estas semanas anda metido en obras.

EIBAR, 0 - VILLARREAL, 0

Eibar: Riesgo, Cote, Arbilla, Ramis (Oliveira, m. 65), Peña, Diop, Jordán (Escalante, m. 73), Cucurella, Orellana, Sergi Enrich y Charles (Kike García, m. 79). No utilizados: Dmitrovic, Bigas, Sergio y De Blasis.

Villarreal: S. Asenjo, Mario Gaspar, Funes Mori, Cáseres, Víctor Ruiz, Gerard (Bacca, m. 84), Fornals, Pedraza, Javi Fuego (Trigueros, m. 74), Santi Cazorla (Ekambi, m. 69) y Chukwueze. No utilizados: Andrés Fernández, Raba, Bonera y Layun.

Arbitro: Jaime Latre. Tarjetas amarillas a Funes Mori y Javi Fuego. Árbitro de VAR: Iglesias Villanueva.

Ipurúa, 4.141 espectadores.

Lo que no sabían ni el Eibar ni el Villarreal es que con el Astelena cerrado, iba a ser Ipurua el frontón contra el que los dos iban a chocar. Dos paredes, una en cada lado del campo: Riesgo en uno, Asenjo en el otro. Contra ellos chocaron sus rivales en un partido entretenido, apasionante en algunos momentos, disputado siempre.

El Eibar apretó incansable, agobiante, como acostumbra. Con Mendilibar en la tribuna por sanción, el espíritu siguió siendo el mismo de cada domingo. El Villarreal, apurado más por la clasificación, solo sesenta horas después del exigente choque contra el Real Madrid, se protegió en su área durante bastantes minutos, a veces asumiendo riesgos ante la agresividad eibarresa.

Sin embargo, fueron los castellonenses los que se estiraron primero. Riesgo tuvo su primer acierto en un duro disparo de Gerard que detuvo en dos tiempos. Fue la primera del festival de los porteros. Asenjo se sumó enseguida a la fiesta, después de una jugada de Orellana, en su salsa por la banda, que el guardameta del Villarreal envió a córner.

El equipo amarillo prefería esperar, pero el Eibar no tiene paciencia para eso, seguía apretando, poniendo en apuros a un Asenjo inexpugnable, con brazos para todos los balones. La primera parte acabó sin goles, pero con la grada entretenida por lo que había visto.

Cazorla, a punto de marcar otra vez

La segunda comenzó como la primera. Cazorla, autor de un doblete contra el Madrid el pasado jueves, tuvo la mejor ocasión del Villarreal, que después volvió a sus tareas defensivas de la primera mitad, a confiar en Sergio Asenjo y sus paradas. La primera, después de un robo de Cucurella, que crece cada partido, y que le dejó el disparo a Charles, al que respondió el guardameta. Después le tocó a su colega del Eibar, titular los últimos partidos por la lesión de Dmitrovic, que volvió a la convocatoria. Riesgo dejó su sello en un gran pase de Cazorla, que regresa a lo que era antes de la lesión, y que Gerard Moreno remató a bocajarro.

De una pared a la otra, sin descanso, como en el Astelena. Cada golpe rebotaba en la piedra. Asenjo voló para detener el cabezazo de Ramis; Riesgo le quitó la pelota a Cazorla, que enfilaba hacia la portería. Fue la mañana de los porteros. Todavía quedaban unas cuantas acciones más. El guardameta del Villarreal salió al paso de Kike García en el minuto 82 y Riesgo atrapó el disparo de Bacca en el 89.

La intervención decisiva de Funes Mori

Y cuando el portero no llegaba ahí estaban los defensores. Funes Mori se encargó de frustrar la ocasión más clara del Eibar, cuando el reloj llegaba al minuto 90. Fue después de un robo de Orellana, que corrió la línea de fondo y cedió atrás para que fusilara Escalante, que superó al portero por una vez, pero no a su compañero, que evitó la victoria eibarresa.

A Gallastegi, el pelotari que falleció a los cien años, le llamaban Hércules, el mismo apodo que se podría poner a Asenjo y a Riesgo en la matinal de Reyes, una jornada atípica en la que ninguno de los dos se permitió hacer un regalo. El Villarreal no sale de pobre y el Eibar sigue atascado, pero al menos pueden presumir de haber jugado un buen partido de fútbol. Y los porteros de cumplir al cien por cien con su trabajo.

por: EL PAIS


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